Al doblar la esquina, un viento frio le azotó en la cara y le alborotó todo el pelo. Soltó un taco y se arrebujó más en su abrigo mientras esquivaba al resto de viandantes, a los que no dejaba de mirar con fastidio. No solo porque le entorpecieran el avance y con ello se helara de frio. Era más por descargar en alguien el enfado que sentía. Esta iba a ser la primera visita a un psicólogo de su vida, y la idea no le agradaba en absoluto, pero en realidad sabía que el enfado era consigo mismo. Sabía que quien le había enviado lo hacía porque le quería. Sabía que debía sentirse halagado. Y sabía, lo cual era lo peor de todo, que su comportamiento de los últimos tiempos justificaba esta decisión. Pero ser consciente de todo ello no le hacía más feliz, porque no quería cejar en su actividad. Por ello, por su poca predisposición a colaborar, y por saberse encima consciente de la realidad, pensaba que esto no era más que una pérdida de tiempo. Tiempo que podría estar aprovechando de otro modo. En otro sitio. En otra realidad diferente.
Lift up your voice, lift up your voice
Durante algún tiempo pensó en ello. Mientras crecía no hubo problemas, o al menos, nunca cayó tan profundamente, nunca llegó tan lejos, nunca se convenció. Solo eran episodios aislados. Pero a partir de un momento dado, no recordaba cuando, fué hundiendose irremediablemente, despacio pero sin pausa. Y aunque sabía que tenía cierto parecido con el famoso Don Quijote, se rebelaba ante esa idea. Él no estaba loco, para empezar. Querer vivir tu vida de una manera un tanto especial no te convertía en un loco. Y después, la idea no era la misma. Don Quijote se acabó creyendo un personaje de los libros que leía con tanta avidez. Esto era diferente.
rejoice, rejoice
Comenzó a llover, ligeramente al principio pero cada vez con más fuerza. A la tenue luz del crepúsculo, las farolas de las calles y las luces de los coches proyectaban sombras grises en la cara de la gente. ¿Por qué había sucedido todo? No lo sabía. Aburrimiento, probablemente. Una alarmante falta de realización personal, seguro. Carencia de emociones que dieran sentido a lo que ya llamaba su "vieja" vida. Una situación de depresión global, de derrota, de desesperanza, desconfianza y desfallecimiento. Hastío y sentirse abrumado por el mundo, por los sucesos, las malas noticias. Por el dolor. Pero ahora, aunque amargo a veces, tenía una nueva vida. Muchas. Nuevas realidades, nuevas emociones, en la vida de otros. En los libros.
Hey little train! We are all jumping on
The train that goes to the Kingdom
We're happy, Ma, we're having fun
And the train ain't even left the station
The train that goes to the Kingdom
We're happy, Ma, we're having fun
And the train ain't even left the station
Su percepción ya había cambiado incluso. Se sentía como en la película "Inception". Solo que la vida real era su sueño, algo que sucedía porque era necesario para subsistir. Trabajar, comer, comprar, realizar pequeñas interacciones sociales, dormir... incluso ya las hacía de buen grado, sabiendo que al finalizarlas podría sumergirse de nuevo en el libro que estuviera leyendo en ese momento, donde de verdad sucedían cosas, donde podía sentir, emocionarse, llorar o sonreir. Como estar enamorado, pasar de la realidad con una beatífica sonrisa y la cabeza en otra parte, anhelando volver.
Hey, little train! Wait for me!
I once was blind but now I see
Have you left a seat for me?
Is that such a stretch of the imagination?
I once was blind but now I see
Have you left a seat for me?
Is that such a stretch of the imagination?
Salió de la avenida principal y enfiló la oscura calle que figuraba en el papel con la cita. Los viejos edificios, muchos con ventanas tapiadas, y la suciedad que se amontonaba en las esquinas le daban a la escena un fuerte aire de decadencia. Llegaba pronto, pero cada paso que daba le costaba más. Cada paso le alejaba de Rubén Bevilacqua; de Mikael Blomkvist; de Daniel Sanpere; de Katherine y Mireille; de Julian y Dick; de Kirtash; de Wilt; de Melanie Stryder; de Paul Atreides; de Alice; de Aragorn; de Farag Boswell; de Harry, y de tantos y tantos otros. Sintió la angustia subiendole por la garganta. No quería dejarlo. No tenía por qué. No iba a hacerlo.
Hey little train! Wait for me!
I was held in chains but now I'm free
I'm hanging in there, don't you see
In this process of elimination
Hey little train! We are all jumping on
The train that goes to the Kingdom
We're happy, Ma, we're having fun
It's beyond my wildest expectation
Hey little train! We are all jumping on
The train that goes to the Kingdom
We're happy, Ma, we're having fun
And the train ain't even left the station
I was held in chains but now I'm free
I'm hanging in there, don't you see
In this process of elimination
Hey little train! We are all jumping on
The train that goes to the Kingdom
We're happy, Ma, we're having fun
It's beyond my wildest expectation
Hey little train! We are all jumping on
The train that goes to the Kingdom
We're happy, Ma, we're having fun
And the train ain't even left the station
1 comentario:
Extrapolando parte del mensaje, envidio y anhelo volver a sentirme así por un libro, por meterme rápidamente en la cama ante la necesidad absoluta de abrir las páginas. Serán épocas, no lo sé, sólo sé que lo extraño.
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