Resulta curioso pensar en la cantidad de decisiones, pequeñas o medianas, que hacen que nuestra vida pueda cambiar drásticamente, pero sin ser conscientes de ello cuando las tomamos. Sin embargo, cuando te enfrentas a una decisión importante, te vuelves espantosamente consciente de todo lo que puedes cambiar, de cómo puede todo variar, conocer a unas personas u otras, tener unas experiencias u otras... todo con escribir 5 letras concretas, u otras 5 diferentes...
De lo que sí estoy seguro, es de haber tomado la decisión que me ha llevado a estar hoy aquí, en este cruce. Si quieres que las cosas cambien, tienes que hacer por ello y ésta es la mejor forma que se me ocurre. Aunque me gustaría no haber gastado toda la seguridad en ella, y que me quedase un poquito para todo lo que me queda por delante.
De momento la cosa está entre lo que me dice la razón y los consejos de las personas que me rodean, y lo que me dicen las sensaciones. Y no parece que nada me vaya a ayudar a decantarme.