jueves, 26 de abril de 2007

Argabús

Ya iba tocando comentar un poco las excentricidades de nuestra empresa local de autobuses, y hoy se ha producido la ocasión a raiz de leer en la revista del ayuntamiento una carta de reclamación de un usuario que paso a reproducir íntegramente:



La línea 312 de Argabús no existe.


Para el consorcio de transportes de Madrid la línea 312 que realiza el itinerario entre Madrid y Arganda (Y viceversa) no existe, según el informe de la propia empresa Argabús.

Cursé reclamación contra esta empresa porque la puerta de salida para viajeros del autobús en el que suelo venir hasta Arganda se abría en plena ruta y sin avisar. Para más emoción, el día que puse la reclamación, todos los asientos estaban ocupados y varios viajeros tuvieron que venir a Arganda de pie, entre ellos un menor que se situó en el segundo peldaño de la escalera que se utiliza para salir por esa puerta, imagínese a el niño que ve de repente, circulando a unos 90km/hora, que se abre la puerta. Le pregunté al conductor que por qué no se arreglaba la puerta y me contestó que la empresa ya lo sabía, es decir, que era consciente de que circulaba con esa anomalía, puedo asegurar que esto venía ocurriendo desde unos 4 días antes de la fecha de reclamación.

El colmo del espanto es la contestación a la reclamación que incluyo completa:
“En contestación a su escrito de reclamación de fecha 7 de marzo de 2007, le comunicamos que se ha emitido informe por parte de la empresa concesionaria del servicio, en el que se hace constar que no existe ningún autobús de la línea 312 que tenga salida desde Madrid con destino Arganda ni viceversa, por lo que le sugieren les proporciones los datos correctos para poder entregar el parte correspondiente a su personal de taller.”

Lo firma el jefe de Área de Información y Calidad del Consorcio de Transportes. Ahora ya pueden reír, si les hace gracia claro.

Gregorio Vicente Pérez.


Como de costumbre, los de Argabús haciendo lo que les da la gana y los de la consejería no es ya que miren para otro lado, es que se arrancan los ojos para no ver.

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